
Sus fundadores aseguran que en Stumpy’s fue el primero de su tipo en Estados Unidos, aunque Canadá es considerado la cuna de este nuevo hobby. Un hacha, una cerveza y un blanco de madera: los “bares de hacha” se multiplican como hongos en Estados Unidos y sueñan con destronar a las tradicionales pistas de lanzamiento de bolos.
Los propietarios de Stumpy’s ya hablan de abrir otro local en el norte de Nueva Jersey y han lanzado una franquicia con la meta de llegar a 15 de estos “bares de hacha” en un año.
“Son los nuevos bolos”, dice entusiasmada Kelly Josberger, una exdirectora de escuela primaria de 51 años que decidió cambiar de carrera, al igual que sus tres socios. Ninguno había tenido antes su propio negocio.
Según la opinión general, se precisa media hora para dominar la rotación del hacha y lograr clavarla en el blanco, que es cambiado varias veces por día.
En Stumpy’s, los empleados recorren sin cesar el local para verificar el respeto de las consignas en cada lugar de tiro, todos enrejados y dotados de una sola hacha que mide unos 35 cm y pesa un poco menos de 600 gramos. Este local no ha tenido ningún accidente en sus casi dos años de vida.









