Daniel A. Vogel | DIRECTOR – Después de casi 40 años, de haber escrito miles de notas y, hasta hecho cierres de publicaciones con un “custodio” tras tus espaldas antes de los años 83, y de recuperada post Guerra de Malvinas la democracia, este periodista y editor ha decidido hace varios años no registrar más en las páginas de este medio, el decano del norte bonaerense, con noticias políticas, o por lo menos las llamadas partidarias, esas que muestran con repulsión a políticos besando chicos moquientos y viejos orinados, en campaña, llorando por la pobreza cada vez más extrema, penándose hacia afuera por los barrios sin servicios ni agua potable, si quiera.
Pero, hoy haré por la historia que conozco y viví, una excepción. Tengo que detenerme en el fallecimiento de De La Rúa y, no por entronar a una persona recientemente fallecida, ni mucho menos, porque haya sido un gobierno que admiré. Basta con recordar que con el famoso corralito se quedó con el ahorro de millones de un día para el otro. Eso es repudiable y delincuencial.
Pero, la historia se debe escribir completa, sino estaríamos diciendo medias verdades -como el tema dictadura- y cuando se cuenta la otra mitad, muchos dirán que mentíamos, al contar la otra mitad.
Partamos de la base que Fernando De la Rúa tuvo un gobierno honesto -él lo fue- pero inútil política y económicamente. Al lado de Domingo Cavallo, el hombre con la mirada más irónica y temeraria que jamás este periodista haya entrevistado. Así, terminamos en 2001. Con decenas de muertos, que aún claman.
Pero, también tengo que contar la historia que supe y vi. Entonces, denunciamos en Zárate (diario y en la Causa Judicial) y, lamentando que el Intendente de aquellos días, ya ha fallecido. Y, quién era por entonces, su compañera, también.
La Diputada, entonces secretaria política, juntó temprano en esa calurosa mañana a las “manzaneras”, muchas y muy necesitadas -pre navidad- para la entrega de alimentos en su centro de “atención” y luego, cerca del mediodía del 20 de diciembre salió a la calle y les dijo “conseguimos que Carrefour les entregue comida para esas navidades.
Las mujeres, esperanzadas, entonces se fueron al Hipermercado. Allí NADIE SABÍA NADA de ninguna “Contribución para palear” la hambruna de esas horas trágicas. Como los funcionarios de la empresa francesa “no sabían nada de lo que les habían mandado a buscar” y se vieron sobrepasados por la urbe hambrienta. Y, tuvieron que ceder involuntariamente al terrible saqueo, que dejó vacío de comida, televisores, equipos de música y, como en Campana -tenía un diario también que editaba allí- literalmente desarmaron un auto completo que estaba en exhibición, llevándose hasta el motor. LO DEMÁS, TODO VOLÓ EN “EL HELICÓPTERO…”
Así, fue “la caída”, del Presidente, que este martes despedimos.
AL QUE LE QUEPA EL SAYO...





