Tanto la salmonella como la shigella son baterías típicas del tracto gastrointestinal. La shigella generalmente ocasiona enfermedad, mientras que en el caso de la salmonella se puede ser portador asintomático.


El contagio básicamente es por alimentos o agua contaminados. Por esa razón, tiene mucha importancia la higiene de las manos, fundamentalmente luego de ir al baño: Si uno va a comprar alimentos a un lugar y quien los prepara o manipula tiene las manos contaminadas, puede transmitir la bacteria. Incluso está comprobado que las moscas con sus patitas pueden transportar shigella de un lugar a otro. Por eso es tan importante que en los lugares donde se venden alimentos frescos (sobre todo carnicerías, pescaderías) no haya moscas.

También el contacto persona-persona puede ser una fuente de contagio: unas manos contaminadas pueden llevan la bacteria a la boca y se produce la sintomatología que habitualmente se manifiesta en fiebre, diarrea, cólicos abdominales y, en casos importantes, puede llegar a deshidratación, shock y muerte.

Tanto la salmonella como la shigella, pueden dar casos graves, sobre todo en lactantes, niños pequeños o en personas inmunocomprometidas, aunque incluso si la cantidad de bacterias que una persona sana recibe o consume es muy alta, puede tener cuadros severos también. Sin embargo, en algunos casos el paciente contaminado por salmonella puede estar asintomático después de haber tenido un cuadro de diarrea que se autolimita.

Las dos bacterias tienen tratamiento antibiótico relativamente fácil, pero toda infección es una carrera: La bacteria matando al individuo o el antibiótico matando a la bacteria.