La transformación digital atraviesa cada vez más aspectos de la vida cotidiana. Operaciones bancarias, redes sociales, actividad profesional y procesos productivos dependen hoy de herramientas tecnológicas que ofrecen nuevas posibilidades, pero también generan riesgos que requieren prevención y conocimiento.

En este contexto, Pablo Barbosa, presidente del Consejo Profesional de Ciencias Informáticas de la Provincia de Buenos Aires, analizó los principales desafíos que plantea este escenario y destacó la importancia de fortalecer la ciberseguridad, incorporar herramientas de inteligencia artificial y promover una ciudadanía digital responsable.

Cómo prevenir las estafas virtuales

Entre los principales riesgos, Barbosa mencionó el phishing, una modalidad mediante la cual se intenta obtener información sensible a través de mensajes o correos electrónicos que aparentan provenir de entidades legítimas.

Ante estas situaciones, recomendó no brindar datos personales, claves o información sensible y verificar siempre que cualquier pedido provenga de canales oficiales. Como ejemplo, recordó que las entidades bancarias habitualmente advierten que no solicitan determinadas claves o datos personales mediante llamadas o correos electrónicos iniciados por terceros.

“Si hay alguna organización que toma la iniciativa y quiere tener algún tipo de información, ahí deberíamos desconfiar”, sostuvo.

La prevención alcanza tanto a los usuarios particulares como a instituciones y pequeñas y medianas empresas, que también se encuentran expuestas a distintas modalidades de ataques y vulneraciones de información.

Inteligencia artificial: un cambio de época

Otro de los ejes abordados fue el avance de la inteligencia artificial (IA), una tecnología que, según Barbosa, ya atraviesa a la sociedad en su conjunto.

El dirigente explicó que la evolución de la capacidad de cómputo y la disponibilidad de grandes volúmenes de información permitieron una expansión acelerada de estas herramientas desde 2022.

“Estamos en un cambio de época”, afirmó, al comparar el impacto que podría tener la inteligencia artificial con el que tuvo la electricidad en la transformación de la vida cotidiana.

Su presencia ya puede observarse en acciones habituales, como los contenidos que las plataformas digitales ofrecen a partir del comportamiento de cada usuario. Para Barbosa, esta incorporación continuará profundizándose y tendrá consecuencias en las empresas, los Estados y, especialmente, en el mundo laboral.

En este último aspecto, planteó uno de los principales interrogantes: la posibilidad de que la automatización alcance tareas cognitivas y modifique progresivamente la estructura tradicional del empleo.

Capacitación frente a los nuevos escenarios

Ante esta realidad, el Consejo Profesional desarrolla capacitaciones sobre inteligencia artificial destinadas a sus matriculados. Barbosa destacó la respuesta obtenida durante este año, con actividades que completaron sus cupos.

“El interés de toda la comunidad en estar actualizado con este tema es muy grande”, señaló.

Para el titular de la institución, la capacitación resulta fundamental para que los profesionales puedan comprender las posibilidades y los desafíos de una tecnología que tendrá una presencia creciente en distintos ámbitos.

También explicó la importancia de la matriculación en el Consejo Profesional, que además de regular el ejercicio de la profesión ofrece a sus integrantes herramientas de formación, convenios y asesoramiento legal.

En este marco, destacó la incorporación del sello de competencia, una herramienta que se suma a la firma digital y permite acreditar que un profesional se encuentra habilitado para ejercer al momento de suscribir un documento. El sistema aporta trazabilidad y permite verificar la situación de la matrícula. Según informó el Consejo, el servicio está disponible de manera gratuita para sus matriculados.

Ciudadanía digital

Finalmente, Barbosa destacó la ciudadanía digital como otro de los ejes de trabajo de la institución, vinculada directamente con los nuevos hábitos y responsabilidades que surgen del uso cotidiano de la tecnología.

“Nosotros también tenemos nuestro correlato digitalmente”, explicó, al remarcar que la sociedad necesita incorporar criterios de responsabilidad y prevención frente a un entorno donde cada vez más actividades se desarrollan en línea.