Efectivos de la División de Operaciones Técnicas de la Policía Federal Argentina ya peritan desde este lunes 27 de enero los celulares de los diez zarateños detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa para determinar, si hubo una coordinación en el ataque contra el joven, que tuvo lugar la madrugada del sábado 18 de enero en Villa Gesell.

El peritaje -se informó- comenzó a las desde las 10 y se prevé que sea una tarea minuciosa. Los equipos de los dos imputados como coautores del crimen, Máximo Thomsen y Ciro Pertossi, iPhones con un sistema operativo de difícil acceso, ya que “están encriptados” y que “a veces se logra acceder a ellos, y otras no”, según detalló el fiscal general de Dolores, Diego Escoda.

Este lunes también se llevará a cabo la tercera jornada de las ruedas de reconocimiento para determinar los roles de los imputados por el asesinato. Hasta el momento, los testigos identificaron a siete de los rugbiers, y aún quedan dos jornadas de reconocimiento por delante.

Según informó Perfil este fin de semana, cinco personas declararon haber visto a Thomsen darle una patada en la cabeza al damnificado, cuando estaba inconsciente. Ciro Pertossi también enfrenta un panorama difícil, ya que lo divisaron golpeando a amigos de Fernando para que no intercedieran, posibilitando el homicidio.

Rompen el pacto de silencio y separarían sus defensas

A Enzo Comelli -dice la información- lo responsabilizaron no solo por haberlo visto dentro del boliche iniciando la pelea, sino por lanzarle las primeras trompadas a Báez en la calle, y otros dos testigos dijeron que Matías Benicelli arengó la gresca. Otros tres detenidos (Ayrton Viollaz, Luciano Pertossi y Alejo Milanesi) fueron reconocidos como integrantes del grupo de amigos y presuntos participantes en el homicidio, ya sea persiguiendo a la víctima, pegándole o impidiendo que la socorrieran. A los tres restantes aún no los señalaron en las dos ruedas de reconocimiento que ya se llevaron a cabo.

Este sábado fue el segundo días de visitas a los detenidos por el crimen cometido en la puerta del boliche Le Brique. Allí, Marcial Thomsen, el padre de Máximo, aseguró este sábado 25 de enero que “no hubo un plan” para matar al joven. El hombre afirmó que está “destrozado”, y definió la situación como “una locura” y “una pesadilla”. Al salir de la comisaría donde se encuentra su hijo, dijo: “Yo estoy destruido y estamos muertos todos. Máximo está destrozado.

No hicieron ningún plan para matarlo. Eso es una locura. Es una pesadilla total”.

El viernes, la madre del joven, la arquitecta Rosalía Zárate, quien estaba a cargo de la secretaría de Obras Públicas del Municipio de Zárate, renunció a su cargo como funcionaria. En tanto, la madre de Juan Pedro Guarino, otro de los zarateños detenidos, dijo que su hijo le aseguró que no estuvo en el momento de la agresión. “Me dijo que no estaba en el lugar de los hechos. Lo único que sé es que le pido muchas disculpas, mucho pésame a la familia” (de Fernando)”, aseveró la mujer.

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