En el marco del 115º aniversario del nacimiento de la Madre Teresa de Calcuta, Argentina celebra el Día Nacional de la Solidaridad, instituido en homenaje a su vida y obra. En Zárate, la comunidad de las Misioneras de la Caridad mantiene vivo ese legado a través de su servicio diario, marcado por la misericordia, la oración y el compromiso con los más vulnerables.

La hermana Anita, superiora local, recordó a EL DEBATE que la Madre Teresa visitó Zárate en dos ocasiones, dejando huella en un santuario y museo locales. En su primera visita, colocó la piedra fundacional del hogar, acompañada por Aldo, un vecino que apoyó la obra. Hoy, ese hogar atiende a 28 personas —principalmente adultos mayores, pero también jóvenes con enfermedades psiquiátricas—, todos ellos atravesados por el abandono.

Seis hermanas, la mayoría jóvenes, integran el equipo que sostiene la atención diaria y realiza visitas a familias en distintos barrios. Tres de ellas provienen de la India: Rosy John, John Jens y Mari Agustín; una de Kenia: Katherine; la hermana Adal, de Paraguay; y Anita, de México.

Aunque la congregación no celebra el cumpleaños, Anita destacó la alegría que genera esta fecha entre la gente, que recuerda con afecto a la Madre y su obra. La espiritualidad que guía a las hermanas se basa en el ejemplo más que en la palabra, en descubrir el rostro de Cristo en cada persona atendida. “No siempre es fácil, pero el amor y la oración transforman tanto a quienes llegan como a quienes sirven”, expresó.

La solidaridad, según Anita, no debe limitarse a emergencias, sino ser constante, ayudando a las personas a reencontrarse consigo mismas. La entrega diaria —comparada con el cuidado materno: cocinar, lavar la ropa, limpiar, cuidar y atender a los internados como a los propios hijos— llena de sentido la vocación de las hermanas, que encuentran felicidad en el servicio desinteresado.

De origen mexicano, Anita ingresó a la congregación en 1990 y llegó a Argentina en 1993. Ha servido en Chile, Paraguay, Uruguay y Argentina, junto a estas hermanas de India, Kenia y otros países. En Zárate, el equipo trabaja con colaboradores locales, cuidando a los abuelitos como parte extendida de la comunidad.

El legado de la Madre Teresa se resume en frases que inspiran:

“Lo que hago es solo una gotita en el mar, pero el mar sería menos sin esa gota.”
“No importa cuánto hacemos, sino cuánto amor le ponemos a lo que hacemos.”

Anita también reflexionó sobre la Argentina actual, reconociendo su belleza natural y las dificultades sociales. Observa que el pueblo atraviesa crisis y tribulaciones, y percibe una creciente indiferencia espiritual. Frente a ello, reafirma el valor del ejemplo, la oración y la entrega.

La charla concluyó con una bendición y un pedido de oración para que, a través del ejemplo, puedan seguir llevando amor a quienes más lo necesitan.