Las emociones intensas que despiertan los partidos resueltos en el último minuto, como volvió a ocurrir contra Inglaterra, pueden alterar el equilibrio del organismo y representar un riesgo concreto, sobre todo para quienes tienen antecedentes médicos.

Desde el final de la fase de grupos del Mundial 2026, la tensión no dejó de crecer entre los argentinos. Las definiciones frente a Cabo Verde, Egipto, Suiza y la reciente victoria ante Inglaterra se resolvieron en los últimos minutos, lo que tuvo un impacto directo en el sistema cardiovascular de los hinchas. El gol de Lautaro Martínez, a los 92 minutos, generó una oleada de emociones en cada hincha. Especialistas advierten que desenlaces de este tipo pueden alterar el ritmo cardíaco y exponer a los seguidores a episodios de alto estrés físico y emocional, incluso cuando observan los partidos desde sus casas.
Ver un partido de fútbol resuelto en los minutos finales puede acelerar la frecuencia cardíaca, favorecer la vasoconstricción y aumentar la acumulación de plaquetas. Esa combinación eleva el estrés físico y emocional y puede asociarse con episodios cardiovasculares, sobre todo en personas con antecedentes o factores de riesgo.
El cardiólogo y comunicador científico Jorge Tartaglione explicó en una reciente nota con Infobae que un partido de alta tensión emocional activa una respuesta inmediata en el organismo. “Si yo llamo al VAR y me meto dentro del corazón, veo que las emociones provocan un aumento en la liberación de neurotransmisores que constriñen los vasos sanguíneos y, al mismo tiempo, generan una acumulación de plaquetas”.
El especialista añadió que “esas dos cosas —la vasoconstricción y el apelotonamiento de plaquetas— pueden producir obstrucciones coronarias, además de elevar la frecuencia cardíaca”. La victoria de Argentina sobre Inglaterra en los minutos finales reactivó esa inquietud.
Cómo reacciona el corazón antes y durante el partido
El impacto no empieza con el pitazo inicial. Tartaglione sostuvo que hay trabajos que muestran que la frecuencia cardíaca comienza a subir dos horas antes del partido en quienes viven el fútbol con intensidad.
“El pico llega con el silbatazo inicial. Cuando arranca el partido, la ansiedad dispara la frecuencia cardíaca al máximo”, afirmó el cardiólogo.
El médico también apuntó a un factor emocional propio del espectador. “El hincha no tiene control sobre lo que pasa y tampoco sobre el estado atlético del futbolista. Eso agrega un estrés adicional”.
“Mirar sin poder intervenir genera una tensión muy particular”, agregó. Esa sensación de impotencia, según su descripción, intensifica la ansiedad en los momentos decisivos.
Qué muestran los estudios y antecedentes citados
El riesgo no se limita a personas con problemas cardíacos previos. Distintos estudios internacionales registraron aumentos de emergencias cardiovasculares durante partidos definitorios.
Tras el partido entre Argentina e Inglaterra en el Mundial de Francia 1998, la tasa de infartos en Inglaterra subió 27% ese día, según los datos citados por Tartaglione. Otro estudio, publicado en New England Journal of Medicine, relevó un incremento del 30% en los infartos en Múnich durante los partidos de Alemania en el Mundial de 2006.
Otro antecedente, publicado en la Revista Uruguaya de Cardiología, está relacionado al histórico penal de Sebastián “El Loco” Abreu el 2 de julio de 2010 por los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica, cuando Uruguay y Ghana empataron 1-1. En la tanda de penales definitiva, el delantero selló la clasificación a semifinales picando la pelota al medio del arco. En ese momento, una mujer uruguaya sufrió un infarto agudo de miocardio.
Qué medidas recomiendan los especialistas
Frente a estos cuadros de alta tensión, Jorge Tartaglione recomendó no dejar la medicación, ya que la emoción puede hacer que algunas personas olviden tomar sus remedios. También aconsejó cuidar el contexto en el que se mira el partido, incluidos los alimentos, las bebidas y la compañía.
El cardiólogo sugirió además regular la exposición emocional, con medidas como bajar el volumen de la transmisión o evitar relatos más intensos en personas más susceptibles. A eso sumó la necesidad de mantener una hidratación adecuada antes, durante y después del encuentro.
Quienes tienen stents, antecedentes de infarto, cirugías cardíacas, hipertensión, diabetes o enfermedad vascular deberían consultar con su médico antes de exponerse a este tipo de situaciones, según la recomendación del especialista.
Por Diego Pero (Infobae)











