
Este es sin dudas, queridos amigos, un testimonio de vida que merece ser contado y lo protagoniza Hilda Martínez, que está dedicada íntegramente a enseñar fútbol para chicos y chicas en el Club Central. Con 73 años (43 de ellos enseñando gambetas y goles) y un corazón de oro, le contó todo a EL DEBATE sobre su vida, sus experiencias y sus sueños compartidos totalmente con un montón de pibes, centenares de ellos purretes, en un futuro no muy lejano.
Es sabido que el fútbol resulta una de las grandes pasiones de la gente trascendiendo en ella, más aún teniendo 43 años dedicados a la formación de potenciales crack en el deporte más popular, en donde Hilda pone diariamente en su club (Central Buenos Aires) todo de sí en cada jornada todo el año, pasando su experiencia por distintas formaciones y momentos, pero conservando inalterable el espíritu completamente intacto. Hilda Martínez, está dedicada apasionadamente a sacar buenos jugadores y mejores personas a chicos y chicas en el Club Central de nuestra ciudad.
“Llegué acá hace 43 años y vine por mis hijos con la excusa de hacernos socios, el más chico empezó a jugar al fútbol y el otro básquet y hándbol. Fui prendiéndome a los colores porque cuando uno hace una pertenencia en un lugar lo tiene al instante. Luego encaré distintos trabajos como ser la utilería infantil y la mayor durante 7 años; en ese tiempo, también quise estudiar para ser técnica, y estando ya metida en el tema vino un curso a Zárate y me anoté. Era la única mujer entre 35 hombres, había que animarse a eso y no era fácil en aquel momento”, afirmó.
En esta acción, ¿qué representan para vos los “jugadorcitos”? ¿Alguno de ellos, dirigido por vos, llegó lejos?: “Tuve muchas categorías: 2000 y 2001 primeramente y las 3 últimas que formé son 2008, 2009 y 2010 completamente de cero con mucho trabajo. Luego tuve otros muchachos muy respetuosos hacia mí, y ahora me quedé con la 2008, con la que entraremos en cancha grande, y 2009 y 2010 se las pasamos a otros papás, estoy con mi compañero Leo, que me ayuda un montón y nos llevamos muy bien. De la 2000 tengo muchos recuerdos hermosos porque los tuve 7 años: desde los 8 hasta la adolescencia hemos compartido alegrías, llantos, abrazos y días de práctica. Hay 2 de ellos que ahora están en Tigre teniendo muchísimo futuro (Penoni y Paulino), y con quien también estuve y formé fue uno de los arqueros de Independiente (Fabián Assmann); él sólo decía “prestame una pelota” y tiraba, hasta que un día llegó a lo máximo”.
“Mi mayor alegría, en estos años, es enseñar porque me gusta hacerlo, habiendo muchos que no comulgan con eso, sólo queriendo que armes el equipo y se lo entregues. Asimismo, disfruto de estar acá o en otros clubes; trabajar con los chicos es lo mejor que hay: no te van a fallar nunca. En cambio, mi tristeza es cuando los chicos se van del club, eso me duele un montón a pesar de que algunos lo hagan porque quieren progresar en esa carrera u otros porque algo mío no les gustó, si se van bien no importa, sino algo me deja. Realmente estoy orgullosa de lo que hago porque en cualquier cancha que voy todo el mundo me conoce. Este club me dio la oportunidad, como mujer, de estar dirigiendo ya que es un lugar de hombres. El fu-turo no se sabe, pero siempre estaré agradecida de esta, que es mi casa. Viví millones de cosas, como tener 40 chicas a mi cargo en la categoría Sub-12 que salió invicta campeona 2 años, y también la más grande que las recuerdo siempre, aún habiéndose ido todas a otros clubes. Trabajar con mujeres es más difícil porque allí hay que tomar con pinzas cada cosa, pero la que quiera volver, como siempre, tiene las puertas abiertas”, destacó Martínez.
“Lo más lindo que me ocurrirá este año va a ser entrar en cancha grande con la categoría 2008, habiéndolo hecho ya con la 2000, pero en esta será un gran cambio para todos mis compañeros; al estar en la Liga Zarateña/Argentina, veremos lo que los chicos aprendieron y deben aprender porque exigimos más, se demuestra quienes tienen condiciones y quienes no, va avanzando de a poco, pero tengo un equipito bastante lindo y seguramente entremos en la historia”, anunció.

En todo este ciclo realizado, ¿cuál es la mejor anécdota que recordás?: “Sin dudas, creo que lo mejor es cuando hacemos los viajes con los chicos. Fuimos muchas veces a Entre Ríos, Mendoza, Córdoba y Mar del Plata. Ver sus caras cuando hicimos que conocieran el mar es lo mejor que les podemos dar, pero ahora no tengo recursos para volver a hacerlo”.
“Mi mayor sueño es tener una escuelita de fútbol, pero no tengo manera de hacerlo. Me gustaría que me recuerden bien ya que por los chicos doy y dejo todo. A veces soy criticada en muchas cosas, pero lo que me importa es estar con ellos y que se formen como personas, eso es lo que busco dejar. Lo principal es ser bueno, porque cuando se vayan a otros clubes no se sabe qué se les depara. Mientras están acá, sabés la vida de cada uno; me interesa también que estudien y sean hombres mujeres de bien con valores; hoy en día se perdieron mucho, pero hay que luchar. Los niños te escuchan y se aferran a un ejemplo que lo llevan toda la vida. Yo no tuve posibilidades de estar en un club pero a los 50 estudié en la secundaria; el que no estudia es porque no quiere pero oportunidades le sobran”, terminó diciéndonos “la mamá futbolera” de miles de crack en el Club Central.
GRAN MAMÁ Y DT
“Tengo 3 hijos (Patricia, Oscar y Eduardo) y 6 nietos, lo mejor que me pasó en la vida fueron ellos. Pronto cumpliré 74 años y adopté una rutina que no abandono: andar todos los días en bicicleta”, -subrayó.
Y deja un mensaje para los papás: “Digo que los padres estén atrás de ellos (chicos) todo el tiempo y no les pierdan pisada hasta que sean grandes, ya que si te descuidás los perdés enseguida, sobre todo compartir la cancha. Uno debe saber todo lo que hace su hijo y cumplirle todos los sueños que tiene. El padre siempre debe respetar al rival. Yo lo que les exijo a los chicos es compañerismo y respeto mutuo, pero a veces cuesta. Hasta ahora me va bien, porque trato de hablarles y explicarles bien las cosas”.
“Creo firmemente que un hijo puede ser perfecto, pero si tiene una mala compañía se debe ver cómo es. Para no aferrarse a los males de hoy, deben hacer cualquier deporte porque hoy en día la juventud está completamente arruinada. Para mí la base fundamental son los padres, porque sus hijos son su vida y después se ven los frutos”.
Para finalizar agradeció nuevamente al Club y la gente que allí trabaja. Sabemos que su trabajo tendrá muy pronto un premio: dirigir la Selección Femenina de Zárate. Ojalá todos pudiésemos aprender un poco de gente como Hilda.








