La genética, la luz y la dispersión de los pigmentos son algunos de los factores clave para determinar el color.

Mujer con ojos verdes. (Freepik)

Los ojos suelen ser uno de los primeros rasgos en los que nos fijamos al conocer a una persona, siendo el color uno de los aspectos que más llama la atención. Este tono viene determinado principalmente por la cantidad y distribución de melanina en el iris, lo que da lugar a una amplia variedad de colores.

El verde es uno de los más especiales, según las estadísticas. Tal y como confirma la clínica Oftalvist, tan solo un 2% de la población mundial tiene los ojos de este color. Esto se debe a que, para que surja, se tienen que dar combinaciones genéticas muy específicas.

En realidad, los ojos verdes no lo son. A diferencia del color marrón, no existe un pigmento verde en el iris. Este tono es el resultado de la cantidad de melanina y de cómo la luz interactúa con su estructura. Además, en este tipo de ojos también hay presencia de pigmentos amarillos que, junto a la dispersión de la luz, generan ese característico color verdoso.

El efecto de la luz en el color de tus ojos

Este fenómeno tiene mucho que ver con la forma en la que el iris interactúa con la luz: los tonos azules se proyectan con mayor intensidad y, al combinarse con los matices amarillos, dan lugar a ese efecto visual que percibimos como verde. Por eso, dependiendo de la iluminación, el color puede variar y parecer más intenso, más claro o incluso tener reflejos dorados.

A esta complejidad se suma la genética. El color de ojos no depende de un solo gen, sino de la interacción de varios. De todos ellos, los denominados OCA2 y HERC2 desempeñan un papel clave, ya que influyen directamente en la síntesis de este pigmento.

En el caso de los ojos verdes, la combinación genética es especialmente concreta: se necesita una cantidad intermedia de melanina, junto con otros factores que modulan cómo se expresa ese pigmento. No basta con heredar un solo rasgo de los padres, sino que deben coincidir varias variantes genéticas poco comunes.

La cirugía para cambiar el color de ojos

Aunque en los últimos años han surgido técnicas que permiten modificar el color de los ojos, como la queratopigmentación, lo cierto es que no están exentas de riesgos y no se consideran seguras cuando se realizan con fines estéticos.

Cirujanos en una operación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este procedimiento consiste en introducir pigmentos en la córnea para alterar la apariencia del iris, pero es irreversible y fue desarrollado originalmente para tratar problemas médicos, no por motivos cosméticos.

Los especialistas en oftalmología advierten de posibles complicaciones, como infecciones, inflamación, aumento de la presión intraocular o daños en estructuras internas del ojo. En los casos más graves, estas intervenciones pueden llegar a comprometer la visión de forma permanente.

Por ello, la mayoría de expertos desaconseja someterse a este tipo de cirugías sin una indicación médica clara y prioriza alternativas más seguras, como el uso de las lentillas de color, siempre que se sigan las pautas marcadas por los expertos.

Por Aarón Caballero Illescas (Infobae)