
Los piojos afectan por igual tanto a varones como mujeres, y con mayor frecuencia entre los 4 y 14 años de edad.
La pediatra indicó que los piojos “son ectoparásitos, esto quiere decir que viven en el exterior del cuerpo, residen en el cuero cabelludo y se alimentan de sangre humana.
Pueden ser de color marrón claro a negro, dependiendo de la tonalidad del pelo del huésped, al que se adaptan para poder camuflarse”, añadió.
Filloy destacó que “los piojos no saltan ni vuelan, por lo que el contagio se produce por contacto directo cabeza con cabeza, y también de forma indirecta a través de peines, cepillos, gorros, ropas, sábanas, areneros o colchonetas no higienizados correctamente”.
En ese sentido, la especialista puso de relieve que “al ser un parásito exclusivo del humano, no existe el contagio a partir de animales”.
En la actualidad, los piojos tienen cierto grado de resistencia a la mayoría de los productos químicos por lo que éstos no son 100% efectivos.
“Existen lociones y sprays de uso local, como la permetrina, el butóxido de piperonilo y la ivermectina tópica. Todos ellos son tóxicos para el piojo, sin embargo, su uso excesivo ha provocado que desarrollen un alto índice de resistencia. Por otra parte, algunos de ellos pueden ser tóxicos para el ser humano y producir irritación de la piel, por tal motivo deben usarse siempre en niños mayores de dos años y nunca en embarazadas”, remarcó.
Filloy dijo que “hay dos famosos e históricos aliados aún vigentes”:
– La cuasia (palo amargo), extraído de un arbusto del norte del país, que contiene alcohol en su forma comercial.
– El ácido acético, más comúnmente llamado vinagre, que inhibe los movimientos del piojo cuando se lo utiliza puro, aunque es muy irritante. Su uso ideal sería diluído al 30% (3 partes de vinagre y 7 de agua) debido a que logra un fácil desprendimiento de las liendres al pasar el peine fino.
¿Cuáles son las consecuencias de no tratar la pediculosis?
– Irritación de la piel y excoriaciones por rascado.
– Sobreinfección bacteriana secundaria.
– Alteraciones de las características normales del cabello.









