El descubrimiento, llevado a cabo por especialistas del Museo Paleontológico de San Pedro, se realizó en un recorrido de rutina del Grupo Conservacionista de Fósiles por una tosquera de la zona.

Recreación del aspecto del gigante Mesoterio (Mesotherium cristatum), realizada por especialistas del Museo Paleontológico de San Pedro. (Gentileza Museo Paleontológico de San Pedro).

Los carpinchos o capibaras se han transformado, pandemia mediante, en animales que traen la atención de chicos y grandes por distintos motivos. Estos animales amigables que actualmente se encuentran en zonas de ríos y bañado s tuvieron una suerte de antecesor gigante en cuanto a aspecto (no en linaje) miles de años atrás: el Mesoterio (Mesotherium cristatum). Y gracias al trabajo de especialistas e instituciones como el Museo Paleontológico de San Pedro, hoy se puede conocer más de aquel pasado, que tanto tiene que ver con el presente.

En los últimos días, el Grupo Conservacionista de Fósiles del museo de San Pedro logró recuperar dientes – el segundo y el tercer molar superior – de un ejemplar de mesoterio. Las piezas halladas, unidas por una roca dura, de origen calcáreo, fueron descubiertas durante un recorrido de rutina en un predio propiedad de la Empresa Tosquera San Pedro, propiedad de la familia Iglesias.

“En ese sector del partido de San Pedro, el equipo del museo ha detectado la existencia de pantanos prehistóricos que estuvieron activos hace más de 500.000 años. En ellos quedaban atrapadas diferentes especies que se acercaban a beber a esas trampas naturales. Justamente, en la antigüedad de esos barros prehistóricos hecho rocas, radica el dato de mayor relevancia de este hallazgo”, indicaron en un comunicado desde la institución.

“En paleontología existen ciertos animales extintos a los que se denomina ‘fósiles guía’, es decir, especies cuyos restos sirven para estimar la antigüedad el sedimento donde se los encuentra desde el mismo momento del hallazgo. Esto se debe a que esas especies vivieron, únicamente, en franjas acotadas de tiempo o biocrón, tal como se las denomina científicamente”, precisaron. “Este es el caso de mesoterio, un mamífero que habitó la zona durante la Edad Ensenadense, un período comprendido entre los 500.000 a 1,8 millones de años aproximadamente. La presencia de este mesoterio contribuye al conocimiento ya existente sobre los estratos geológicos de la zona norte de la provincia de Buenos Aires”, concluyeron.

Molares planos para machacar el alimento

El Mesoterio (Mesotherium cristatum), fue un animal cuyo aspecto era similar al de un carpincho o capibara actual, aunque de talla más grande. Llegaba a unos 2 metros de longitud, era herbívoro, sus dedos terminaban en pezuñas y su boca poseía poderosos incisivos con los que cortaba los vegetales de los cuales se alimentaba.

Molar de mesoterio encontrado por el Grupo Conservacionista de Fósiles del Museo Paleontológico de San Pedro. (Gentileza Museo Paleontológico de San Pedro).

Detrás de esos primeros incisivos, una serie dental equipada con molares de superficie casi plana, de sección trilobulada, machacaban todo lo que entraba a su boca.

Por Ana Roche (dib)