Por Daniel Armando Vogel – Hola, buen día. Buen domingo para todos. Hay semanas en las que uno tiene la sensación de que el país late un poco más fuerte. Late cuando un deportista llega a un podio después de años de sacrificio, cuando una causa histórica vuelve a ocupar un lugar central, cuando millones esperan una visita especial, cuando una camiseta empieza a despedirse y también cuando una sociedad reclama que determinados derechos no queden solamente escritos en una ley. Esta semana tuvo un poco de todo eso.

Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 llegaron ayer a su final después de reunir a más de 4.000 atletas de 15 países en Santa Fe, Rosario y Rafaela. Argentina fue protagonista del medallero durante toda la competencia y llegó a la jornada de cierre en el segundo lugar, detrás de Brasil. Pero detrás de cada resultado hay mucho más que una medalla: años de entrenamiento, familias, técnicos, sacrificio y esfuerzo. Y entre esos nombres también estuvieron los dos remeros zarateños, acompañados por quien los formó y entrenó, el profesor Guillermo Güeci. Ellos, junto a otros atletas de nuestra ciudad que participaron en ciclismo, waterpolo y otras disciplinas, también llevaron el nombre de Zárate a esta gran competencia continental.

Mientras los deportistas competían en las pistas y los estadios, la Argentina volvía a colocar a Malvinas en el centro de la escena internacional. El presidente Javier Milei, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, dedicó buena parte de su discurso a reafirmar el reclamo de soberanía sobre las islas y convocó al Reino Unido a retomar las negociaciones, insistiendo en que nuestro país eligió una defensa pacífica, práctica y efectiva.

La respuesta británica volvió a ser firme y el tema sigue generando repercusiones internacionales. China expresó su respaldo al reclamo argentino, mientras Brasil, Uruguay y Chile aparecen también acompañando formalmente la posición argentina en distintos ámbitos regionales. La tensión existe, y también existen movimientos en materia de defensa a ambos lados, pero una cosa es una mayor presión diplomática, económica y estratégica y otra muy diferente es pensar hoy en una nueva guerra. Malvinas vuelve a estar en la conversación mundial, y eso ya es un dato que merece atención.

Y mientras Malvinas vuelve a ocupar espacio en las Naciones Unidas, la Argentina se prepara para recibir en noviembre al papa León XIV. El Vaticano ya confirmó oficialmente su visita y el programa incluye Buenos Aires, Córdoba y Luján entre el 8 y el 11 de noviembre.

Y en nuestra ciudad hay una razón especial para esperar ese momento: las dos Toyota Hilux que serán utilizadas como Papamóviles están siendo preparadas en la planta de Zárate. Otra vez, nuestra ciudad industrial vuelve a quedar ligada a una página de la historia. Hace más de cuatro décadas fue un vehículo adaptado por manos argentinas para Juan Pablo II; ahora serán dos Hilux nacidas del trabajo zarateño y argentino para acompañar a León XIV en su visita al país.

Y casi sin darnos cuenta, ya estamos mirando al 6 de octubre. El Monumental estará lleno para despedir a Lionel Messi de la Selección Argentina. Después de más de dos décadas, llegará el momento que durante tantos años imaginamos que nunca iba a llegar. Messi no será solamente un jugador que se retira de la camiseta argentina: se va una imagen que forma parte de nuestra vida cotidiana, de nuestras alegrías, de nuestras decepciones y, sobre todo, de una generación que aprendió a mirar a la Selección buscándolo siempre a él.

Y aparece, inevitablemente, el otro Lionel. Scaloni. Messi dentro de la cancha y Scaloni en el banco: Los Lioneles, los dos asociados a una etapa inolvidable de la Selección. Quizás por eso esta despedida tenga un valor todavía mayor: porque no solamente se va un futbolista, también empieza a sentirse el final de una generación.

El próximo martes 29 será el Día Mundial del Corazón. Una fecha que no debería pasar solamente por el almanaque, porque nos recuerda que cuidar la salud cardiovascular también depende de nuestras decisiones cotidianas, de los controles, de la alimentación, de la actividad física y de no esperar a que aparezcan los problemas para ocuparnos de ellos. Hay un corazón que late dentro de cada uno de nosotros y que, muchas veces, solamente recordamos cuando empieza a fallar. La Federación Mundial del Corazón propone este año volver a poner el foco en reconocer las señales y actuar a tiempo frente a las enfermedades cardiovasculares.

Y hay otro corazón que también está latiendo fuerte: el de las personas con discapacidad, sus familias, los prestadores y las organizaciones que reclaman respuestas concretas. Esta semana el Congreso volvió a poner en discusión la emergencia nacional en discapacidad. En Diputados, las comisiones emitieron un dictamen de mayoría sobre un proyecto del oficialismo que busca reemplazar la emergencia por un régimen permanente, mientras otro dictamen propone prorrogarla hasta fines de 2027. Distintas organizaciones continúan reclamando que las prestaciones puedan sostenerse realmente.

Pero detrás de toda discusión legislativa hay una verdad sencilla: una cosa es que un derecho exista en una ley y otra muy diferente es que pueda ejercerse todos los días. Cuando una familia necesita una terapia, un transporte, una prestación o un acompañamiento, no necesita solamente una norma; necesita que esa norma se cumpla.

Y ya llega octubre. Otra vez el mes rosa, otra vez los lazos que se tienden para hablar de prevención, de controles y de cáncer de mama. Zárate también se prepara para acompañar esta campaña que, año tras año, encuentra en nuestra comunidad una enorme respuesta. Porque teñir e iluminar de rosa toda una ciudad no debería ser solamente una imagen: tiene que ser una manera de acompañar, concientizar y recordar que detectar a tiempo puede cambiar una historia.

Y quizás por eso esta semana tuvo tantos latidos distintos. El de los deportistas que compiten, el de una Nación que vuelve a hablar de Malvinas ante el mundo, el de una comunidad que espera al Papa y que Zárate será parte de su visita a través de su industria, el de una Selección que empieza a despedir a Messi en su último tango, el de un corazón que necesita cuidados, el de una sociedad que reclama por los derechos de las personas con discapacidad y el de una comunidad que en octubre volverá a vestirse de rosa.

Un país que discute, que se emociona, que reclama, que espera, que recuerda y que sigue adelante…
Un país que late.

Que tengamos una bendecida semana.

AL QUE LE QUEPA EL SAYO…