Por Daniel Armando Vogel – Hola, buen día. Buen domingo para todos.
La política de nuestro continente no deja de sorprendernos. Los cambios de poder en Brasil, el revés sufrido por el oficialismo de Donald Trump en las elecciones legislativas de los Estados Unidos y la crisis institucional que atraviesa Paraguay son algunas de las señales de un tiempo de incertidumbre que recorre buena parte de América.
En Europa, varios países viven momentos de fuerte tensión social. Francia vuelve a estremecerse con manifestaciones multitudinarias y episodios de violencia en las calles de París y otras ciudades. El malestar social, el costo de vida y las demandas de distintos sectores vuelven a poner en discusión la capacidad de la dirigencia política para escuchar y dar respuestas. Una realidad que parece repetirse en distintas latitudes: sociedades que expresan su hartazgo y reclaman soluciones a quienes tienen la responsabilidad de gobernar.
En medio de ese escenario de tensiones, conflictos y desencantos, la llegada del papa León XIV a esta parte del mundo adquiere una dimensión que excede lo estrictamente religioso. Su visita se produce en un tiempo en el que la política parece perder capacidad para generar esperanza y en el que millones de personas buscan respuestas frente a un futuro cada vez más incierto.
Hace apenas 48 horas, el Pontífice llegó a Uruguay, donde desarrolló una agenda de encuentros y celebraciones llevando un mensaje de paz, diálogo y tolerancia. Hoy domingo arribará a la Argentina, en una visita histórica para Sudamérica y, particularmente, para nuestro país, que se extenderá hasta el próximo miércoles 11.
Argentina supo tener durante doce años un papa nacido en esta tierra. Sin embargo, durante el pontificado de Francisco, y aunque en más de una oportunidad se habló de esa posibilidad, nunca pudo concretarse una visita a su país natal. Hoy, la llegada de León XIV nos ofrece la posibilidad de vivir un acontecimiento que trasciende lo religioso y que seguramente dejará imágenes y mensajes para la historia.
La visita papal tendrá además una particularidad. El lunes 9 será feriado nacional y el miércoles 11 feriado provincial. Miles de argentinos aprovecharán estas jornadas para acercarse a alguno de los lugares donde se desarrollarán encuentros y celebraciones de la Iglesia Católica. Otros utilizarán esos días para descansar, viajar o disfrutar de una pausa en sus actividades habituales. Al fin y al cabo, también serán jornadas para compartir en familia y recuperar energías en medio de una semana que tendrá un significado muy especial para nuestro país.
Esta tarde, a partir de las 16.30, está previsto su arribo a Aeroparque, procedente de Montevideo. Luego de los actos protocolares y de su encuentro con el presidente Javier Milei, participará desde las 18.30 de un encuentro con autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio Libertad.
Será una imagen significativa: dirigentes argentinos de distintos espacios políticos compartiendo sin grieta, un mismo ámbito para recibir a un visitante que llega con un mensaje de fraternidad, diálogo y encuentro.
Allí existe una expectativa especial por sus palabras dirigidas a la dirigencia argentina. En un país donde millones de personas siguen atravesando situaciones de pobreza difíciles de explicar frente a semejante riqueza y potencial, la demanda social continúa siendo la misma: honestidad, gestión y compromiso.
Porque la política debería ser una herramienta de servicio y no una oportunidad para el beneficio personal. Sin embargo, demasiadas veces la ciudadanía observa cómo algunos dirigentes parecen más preocupados por conservar privilegios o acumular ventajas que por resolver los problemas de quienes los eligieron. Allí radica buena parte del desencanto que hoy atraviesa a la sociedad.
Bajando a nuestra localidad de Zárate, que integra una diócesis vecina a la de Mercedes-Luján, donde el Papa León XIV cerrará su etapa argentina con una multitudinaria celebración, también ocurren cosas buenas y otras no tanto.
El fin de semana pasado, un tiroteo con toma de rehén en pleno centro volvió a colocarnos en los medios nacionales con una noticia que nadie quisiera ver asociada a nuestra ciudad. Por otra parte, CADU logró esta semana mantener la categoría. Una buena noticia para la familia Celeste, para sus hinchas y para todos aquellos que esperan que, a partir de ahora, pueda comenzar una etapa diferente para una institución tan querida por los zarateños.
Que todos podamos disfrutar de este domingo histórico para el país. Será el segundo pontífice que visite suelo argentino después de Juan Pablo II y un poco, borrará el faltazo=orfandad que siente la feligresía argentina de Jorge Bergoglio, mientras fue obispo de Roma.
Ojalá que esta presencia, sus palabras y su mensaje sirvan para que quienes buscan sinceramente vivir su espiritualidad encuentren en Dios y en su Hijo Jesucristo esa plenitud que ningún hombre, por poderoso o importante que sea, puede ofrecerles.
Que tengamos una bendecida semana.
AL QUE LE QUEPA EL SAYO…











