La firma de los dos chevrones recurre a la nostalgia para traer de vuelta su modelo 2CV versión eléctrica para 2026.

Citroën lo ha confirmado oficialmente: su modelo más icónico, el 2 CV, regresa. También que aterrizará en el mercado europeo en 2026 reconvertido en un utilitario 100% eléctrico con un precio de salida que romperá moldes al situarse por debajo de los 15.000 euros. La decisión de la firma francesa, integrada en el gigante Stellantis, responde directamente al fenómeno comercial provocado por el nuevo Renault 5 eléctrico, cuyas más de 120.000 reservas en sus primeros meses han demostrado que el mercado demanda una conexión emocional con el pasado.

El consejero delegado de Citroën, Xavier Chardon, ha admitido que el éxito de su histórico rival ha sido el catalizador definitivo para dar luz verde a un proyecto que busca democratizar la movilidad sostenible recuperando el espíritu del “paraguas con ruedas”.

El panorama automovilístico actual atraviesa una fase de transformación profunda donde la tecnología no parece ser suficiente para convencer al gran público. Renault abrió la veda con una estrategia de “retro-futurismo” que ha calado hondo, y Citroën no ha querido quedarse atrás en la carrera por dominar el segmento de los coches eléctricos económicos.

El futuro 2 CV de 2026 no pretende ser una copia exacta del modelo que motorizó a Francia y media Europa en la posguerra, sino una interpretación moderna que herede sus valores fundamentales: simplicidad, confort de marcha y, sobre todo, un coste de adquisición y mantenimiento imbatible.

Este movimiento estratégico posiciona a Citroën en una situación de ventaja competitiva dentro del grupo Stellantis. Mientras que otras marcas apuestan por diseños más genéricos, el nuevo 2 CV utilizará la plataforma Smart Car, la misma que ya emplea el Citroën ë-C3, pero optimizada para reducir aún más los costes de producción.

La clave para lograr ese precio disruptivo de menos de 15.000 euros reside en el uso de baterías de litio-ferrofosfato (LFP), menos costosas que las de níquel y cobalto, y en una filosofía de diseño minimalista que elimine lo superfluo para centrarse en la funcionalidad urbana.

La comparativa entre el Renault 5 y el futuro Citroën 2 CV será inevitable a partir de 2026. Sin embargo, Citroën planea atacar un nicho de mercado ligeramente inferior. Mientras que el modelo de la firma del rombo se posiciona como un objeto de deseo con tintes premium y mayor carga tecnológica, el 2 CV eléctrico se enfocará en ser la herramienta de movilidad definitiva para la ciudad y entornos rurales, tal y como lo fue su antecesor.

Los rumores del sector apuntan a que el prototipo definitivo se presentará a finales de este mismo año, posiblemente coincidiendo con el Salón del Automóvil de París, un escenario idóneo para medir el pulso de la opinión pública.

Stellantis necesita un éxito de ventas masivo para cumplir con los objetivos de emisiones de la Unión Europea, y rescatar una denominación con tanto peso histórico es la jugada más segura para garantizar una acogida calurosa por parte de los conductores que aún ven el coche eléctrico con cierto escepticismo.

Aunque la producción final todavía no ha sido asignada formalmente a una planta específica, todas las miradas apuntan a las factorías de Stellantis en la Península Ibérica. El uso de la plataforma Smart Car vincula estrechamente este proyecto con los centros de producción que ya gestionan modelos eléctricos de entrada, lo que supondría un impulso industrial enorme para la región.

Ahora, Citroën quiere repetir la fórmula del éxito del 2 CV original como un coche diseñado para durar, fácil de reparar y con una suspensión capaz de atravesar un campo labrado con una cesta de huevos sin que se rompa ninguno, adaptada, por supuesto, a los resaltos y baches de las ciudades modernas.

El regreso del Citroën 2 CV en 2026 marca el inicio de una nueva era en la que las marcas europeas dejan de intentar imitar a los fabricantes de lujo para volver a sus raíces de fabricantes de “coches para el pueblo”. Con el Renault 5 marcando el camino del éxito y Citroën redoblando la apuesta con un precio aún más agresivo, la batalla por el coche eléctrico popular acaba de entrar en su etapa más emocionante. La nostalgia, lejos de ser un lastre, se ha convertido en el puente necesario para que la electrificación termine de convencer a quienes buscan algo más que un simple electrodoméstico sobre ruedas

Por Alicia Pérez (autobild)