El aire de Buenos Aires se impregna de aromas y colores que viajan desde cada rincón del país. Productores de 18 provincias despliegan sus sabores en nueve caminos temáticos: dulces, picadas, frutos de la tierra, infusiones, aceites y aderezos, bebidas, turismo y tradición, tu cocina y el federal. La feria, que cumple veinte años, se convierte en un verdadero banquete nacional.

Los patios de comidas ofrecen guisos, raviolones y pastelitos patrios, mientras los food trucks suman propuestas innovadoras como sfogliatella de osobuco o sopa de calabaza y jengibre. En paralelo, los alfajores disputan su propia copa y las cervezas artesanales, vermús y gins marcan tendencia entre los visitantes.

Más de 40 chefs de renombre —entre ellos Germán Martitegui, Felicitas Pizarro y Dante Liporace— comparten clases magistrales que van desde la empanada de cordero patagónico hasta el postre Balcarce. Cada demostración se convierte en un puente entre la cocina de autor y la tradición popular.

La feria no solo es un espacio de degustación, sino también de encuentro cultural y turístico. Familias enteras recorren los pasillos, descubren productos regionales y dialogan con quienes mantienen vivas las raíces de cada provincia.