Los problemas respiratorios crónicos de las personas alérgicas recrudecen con las bajas temperaturas. Mantener ciertos hábitos puede ayudar a que los cuadros no lleguen a ser críticos.
Las personas que sufren alergias respiratorias no la pasan bien en invierno. Los cambios bruscos de temperatura y, sobre todo, cuando en la atmósfera se condensa la humedad en combinación con el frío, resultan un combo explosivo para que aparezcan molestias al respirar, sibilancias, broncoespasmo y crisis de asma.
Desde la Sociedad Argentina de Alergia señalaron que estas situaciones se dan por causas específicas, que tienen evidencia científica:
- El aire frío inflama los pulmones;
- Aumenta el riesgo de crisis de asma;
- Las bajas temperaturas se asocian con más ingresos hospitalarios en invierno;
- Las temperaturas por debajo de 18°C en interiores ya se consideran riesgosas para pacientes respiratorios crónicos.
No obstante, los pacientes alérgicos son más vulnerables a sufrir crisis y varios procesos respiratorios agudos durante el otoño y el invierno, ya que estas personas tienen:
- Inflamación crónica de base en sus bronquios.
- Vías respiratorias híperreactivas (responden exagerado a cualquier estímulo).
- El frío encuentra un terreno “preparado” para reaccionar mal.
El factor “boca versus nariz”
Tener la nariz tapada por rinitis o por exceso de mucosidad hace que muchas personas alérgicas respiren por la boca. La nariz, vía natural para el ingreso del aire al cuerpo, calienta y humidifica el aire por la presencia de vasos sanguíneos y vellosidades preparadas para esa función.
Las respiración por la boca hace que el aire ingrese más frío, por lo que llega directamente a los pulmones y sus estructuras más pequeñas, los bronquios. sin acondicionar. Por eso el broncoespasmo o el asma “por frío” es tan común en invierno, sobre todo en quienes practican deportes al aire libre.
Cómo prevenir y tratar el malestar
Las alergias respiratorias son respuestas inmunitarias exageradas ante sustancias inofensivas del aire. Según la Organización Mundial de la Salud, afectan a cientos de millones de personas globalmente. La rinitis alérgica y el asma son las formas crónicas más comunes, con una prevalencia en constante aumento a nivel mundial.
Las personas alérgicas respiratorias y con diagnósticos por asma o complicaciones estacionales de las vías superiores o inferiores, pueden tener en cuenta estos hábitos para mitigar las crisis de invierno:
- Usar bufanda bien limpia sobre nariz y boca (calienta el aire antes de inhalar).
- Mantener el hogar sobre 18°C (recomendación Organización Mundial de la Salud).
- Tomar medicación de tratamiento fijo y en caso de necesitarlo, de rescate, antes y al entrar en contacto con el frío.
- Tomar mucha agua, ya que ayuda a expectorar y licuar la densidad del moco.
Por Ana Roche (dib)











