Por Daniel Armando Vogel – Hola, buen día. Buen domingo para todos. La tragedia que acaba de sacudir a Nepal, con inundaciones y deslizamientos provocados por lluvias extraordinarias, muchos daños, muertos y desaparecidos, vuelve a poner frente a nosotros una realidad que muchas veces preferimos mirar de lejos: la naturaleza no siempre avisa cuando decide mostrar toda su fuerza. Y aunque pueda parecer que Nepal queda demasiado lejos de Zárate, hay una señal que nos obliga a mirar nuestro propio territorio y, fundamentalmente, nuestro río Paraná.
Un estudio de Hidráulica de la Provincia proyecta para los próximos meses un escenario de creciente que, de confirmarse, podría llevar el río a unos 20 centímetros por encima de la histórica inundación de 1983, aquella que permanece en la memoria colectiva como la mayor que recuerdan los zarateños. El pronóstico todavía es temprano y, precisamente por eso, no debe convertirse en alarma, pero sí en prevención. El Municipio, Defensa Civil y los organismos provinciales y regionales siguen con atención la evolución de esta posibilidad que mantiene en alerta a todas las comunidades asentadas a la vera del Paraná.
Hablar de un posible “Súper Niño” y de mucha agua para los próximos meses no significa anunciar que tendremos una nueva inundación, pero sí reconocer que cuando existen pronósticos de esta magnitud la única respuesta responsable es prepararse. Porque ante la naturaleza no podemos decidir cuánto va a llover ni cuánto crecerá el río, pero sí podemos decidir cuánto estamos dispuestos a prevenir. Y en Zárate, según anticipó el propio Intendente, esa prevención ya contempla algo tan concreto como programar “evacuaciones en seco”, es decir, actuar antes de que el agua llegue y no cuando ya tengamos el problema encima.
Y mientras miramos al río con atención, por Villa Fox apareció una pequeña bocanada de aire. CADU ganó dos partidos consecutivos, salió de la zona de descenso y volvió a respirar. En el fútbol, a veces dos triunfos alcanzan para cambiar el ánimo de toda una ciudad. Ojalá esta recuperación sea el comienzo de una remontada que le permita al centenario club de Zárate atravesar definitivamente este difícil momento deportivo e institucional.
Pero esta semana hubo otra noticia que nos golpeó mucho más profundamente. En un mismo día conocimos el fallecimiento de dos vecinos de nuestra ciudad que decidieron quitarse la vida. Dos historias diferentes, dos personas diferentes, dos realidades sociales diferentes y, sin embargo, un mismo desenlace que nos obliga a preguntarnos qué está pasando alrededor nuestro y cuánto estamos viendo de lo que les sucede a quienes tenemos cerca.
No hay una explicación sencilla para semejante tragedia y sería irresponsable buscarla en una sola causa. El dolor, la soledad, las crisis personales, familiares, económicas o espirituales, y tantos otros factores, pueden atravesar la vida de una persona sin que quienes están a su alrededor logren advertirlo a tiempo. Por eso, más que buscar culpables, quizás tengamos que aprender a escuchar un poco más, a preguntar cómo está el otro y a entender que muchas veces detrás de un silencio puede existir un pedido de ayuda que no sabemos interpretar.
Y justamente esta semana Zárate tendrá dos oportunidades para hablar de otros problemas que también atraviesan silenciosamente a muchas familias. En el Forum Cultural se realizarán dos actividades con entrada libre y gratuita: el miércoles 2, a las 18 horas, habrá una conferencia de un especialista sobre el uso y abuso de las pantallas y la tecnología en niños y adolescentes; mientras que el viernes 4, también a las 18, se presentará un libro que relata la dura experiencia de un vecino y su familia atravesados por la ludopatía y el juego compulsivo, junto con el camino de recuperación que logró emprender.
Son dos temas distintos, pero tienen algo en común: nos obligan a mirar de frente conductas que pueden transformarse en dependencias y que muchas veces comienzan dentro de nuestras propias casas sin que les prestemos la atención necesaria. Por eso es importante concurrir, escuchar a los especialistas y también escuchar a quienes atravesaron esas experiencias. Porque prevenir siempre será mejor que llegar tarde.
Y casi sin darnos cuenta llegamos a septiembre, el primero de los cuatro meses que terminan en “bre”, mientras la primavera comienza a asomar en el calendario. Para muchos será una hermosa estación; para buena parte de los zarateños, en cambio, volverá la batalla contra las alergias que provoca el polen y, especialmente, el de los plátanos que todavía sobreviven en buena parte del arbolado urbano.
Hace años que hablamos de la necesidad de una política seria de reemplazo progresivo del arbolado que genera mayores problemas, sin perder, por supuesto, el patrimonio verde de nuestra ciudad. La pregunta sigue pendiente: ¿cuándo será una cuestión de Estado el reemplazo arbóreo de Zárate?
Mientras tanto, habrá que disfrutar de septiembre, del sol, de la primavera y de esas pequeñas cosas que todavía nos permiten sonreír.
Aunque, como dice un parquista amigo de quien firma esta columna, con ese humor que nunca falta: “Bueno, disfrutemos mientras podamos”. Y sí… después de todo lo que hemos escrito hoy, habrá que hacerle caso.
Que tengamos una bendecida semana.
AL QUE LE QUEPA EL SAYO…











