Por Daniel Armando Vogel – Hola, buen día. Buen domingo para todos.
El mundo sigue demostrando que le cuesta demasiado encontrar la paz. Estados Unidos e Irán continúan atrapados en una guerra que alterna ataques, represalias y tímidos intentos de negociación, mientras una región entera permanece expuesta a una escalada todavía mayor. Detrás están el petróleo, el estrecho de Ormuz y enormes intereses geopolíticos; delante, como siempre, quedan los muertos, la destrucción y pueblos que esperan una paz que nunca termina de llegar.
Y mientras unos destruyen fronteras con misiles, otros desesperadamente intentan atravesarlas. España vivió en Ceuta una violenta irrupción migratoria desde Marruecos que volvió a exponer uno de los grandes problemas europeos: cómo controlar sus fronteras sin olvidar el drama humano de quienes arriesgan hasta la vida para cruzarlas.
Más cerca nuestro, la titular del FMI, Kristalina Georgieva, visitó la Argentina casi simultáneamente con el anuncio del presidente Javier Milei, en cadena nacional, de una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. La coincidencia admite muchas lecturas, aunque después de décadas de inflación y recetas fallidas, el verdadero desafío sigue siendo el mismo: construir una moneda y reglas económicas que sobrevivan a los gobiernos.
Y bajando a nuestra querida Zárate, terminaron las vacaciones de invierno. O, por lo menos, eso decía el calendario. Fueron dos semanas con una importante oferta cultural y recreativa, donde el Municipio desplegó numerosas propuestas gratuitas con el Forum Cultural como uno de los escenarios centrales, mientras otros espacios, como el Almacén Cultural Cooperativo, también abrieron sus puertas para que los chicos pudieran disfrutar del receso.
Pero entonces aparece la pregunta: ¿terminaron realmente las vacaciones? Porque este lunes, cuando las mochilas deberían regresar a las aulas, se anuncia un paro docente en la provincia de Buenos Aires. Los reclamos laborales merecen ser escuchados, naturalmente, pero también deberíamos preguntarnos cuánto cuesta cada día perdido en la educación de nuestros chicos, especialmente en un país que necesita desesperadamente recuperar calidad educativa.
También tuvimos nuestra propia tormenta. Entre la noche del viernes y la madrugada del sábado cayó muchísima agua sobre Zárate y la región, acompañada por una fuerte actividad eléctrica que hizo temer consecuencias mayores. Afortunadamente, el fenómeno pasó sin daños de magnitud y la ciudad recuperó rápidamente la normalidad.
Pero no todas las tormentas de este fin de semana llegaron desde el cielo.
Una bastante más preocupante parece haberse instalado sobre Villa Fox. Defensores Unidos atraviesa uno de esos momentos en los que los malos resultados deportivos dejaron de ser el principal problema, porque a la situación futbolística se sumaron las palabras de su propio presidente reconociendo una crisis económica que amenaza seriamente al centenario club más popular de Zárate.
CADU forma parte del patrimonio social y afectivo de nuestra ciudad y por eso será necesario conocer con claridad cuál es la verdadera dimensión de la crisis, cómo se llegó hasta aquí y, fundamentalmente, cuál será el camino para salir. Los clubes también necesitan transparencia, planificación y responsabilidad, porque sus dirigentes administran instituciones que sentimentalmente pertenecen a generaciones enteras. Hay partidos que pueden perderse; lo que una ciudad no puede permitirse es perder a sus instituciones.
Y después de tantas tormentas, prefiero terminar mirando hacia adelante. Mañana, 3 de agosto, Zárate dará el puntapié inicial para la puesta en marcha del Polo Tecnológico – CGC, mediante la firma de un Convenio Marco que reunirá al intendente municipal con representantes de la industria, la educación y entidades empresarias como la UIA, FEBA y ADIBA.
Hablar de un Polo Tecnológico es mucho más que hablar de innovación. Es preguntarnos qué Zárate queremos para quienes hoy están estudiando, qué herramientas tendrán nuestros jóvenes para incorporarse al mercado laboral que viene y cómo conseguimos que una ciudad industrial como la nuestra, además de producir, sea capaz de generar conocimiento, capacitación y oportunidades.
Tal vez allí aparezca el hilo invisible que une esta semana. Mientras algunos gastan fortunas para destruir, otros abandonan sus países buscando desesperadamente una oportunidad y nosotros discutimos cómo estabilizar nuestra moneda, educar a nuestros chicos o salvar instituciones centenarias, hay una palabra que inevitablemente vuelve a aparecer: futuro.
Porque las tormentas, tarde o temprano, pasan. Algunas dejan daños, otras enseñanzas y muchas nos obligan a reconstruir. Lo verdaderamente importante es qué hacemos cuando vuelve a salir el sol.
Y Zárate tiene mañana una buena oportunidad para empezar a construir esa respuesta.
Que tengamos una bendecida semana.
AL QUE LE QUEPA EL SAYO…











