Mientras la Central Nuclear Atucha I celebraba sus 52 años de historia, el presidente de Nucleoeléctrica Argentina, Juan Martín Campos, transitaba sus primeros 100 días de gestión. En una entrevista concedida a Multimedios EL DEBATE, el bioquímico de 44 años repasó los desafíos de la empresa, el futuro del desarrollo nuclear argentino y también permitió conocer el perfil humano de quien hoy conduce una de las compañías estratégicas más importantes del país.

La historia y el presente de la energía nuclear argentina coincidieron en una misma semana. Mientras la Central Nuclear Atucha I recordó los 52 años de su inauguración, acto póstumo del expresidente argentino Juan Domingo Perón, Juan Martín Campos completó sus primeros 100 días al frente de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA). Dos aniversarios diferentes, unidos por un mismo desafío: proyectar hacia el futuro una actividad estratégica para el desarrollo energético del país.
Con apenas 44 años, Campos ocupa hoy uno de los cargos de mayor responsabilidad del sistema nuclear argentino. Detrás de su designación no hay una carrera política, sino una trayectoria construida íntegramente dentro del sector, donde durante casi dos décadas se especializó en seguridad nuclear, reactores y gestión de organismos estratégicos.
La entrevista, realizada en el marco del aniversario de Atucha I, permitió conocer no sólo la visión del nuevo presidente de Nucleoeléctrica Argentina sobre el presente y el futuro de la empresa, sino también descubrir el perfil humano y profesional de quien tiene la responsabilidad de conducir las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse en una etapa clave para el desarrollo energético nacional.
Un bioquímico formado dentro del sistema nuclear argentino
Lejos de los recorridos tradicionales, Juan Martín Campos es bioquímico egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y especialista en seguridad nuclear, reactores nucleares y ciclo del combustible.
Su carrera profesional se desarrolló prácticamente por completo dentro del sector nuclear argentino.
Durante más de quince años integró la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), donde participó del licenciamiento de dos de los proyectos más importantes de las últimas décadas: la Central Nuclear Atucha II y el reactor multipropósito RA-10.
Su especialización también trascendió las fronteras del país. Se capacitó en soporte para centrales nucleares en el Department of Energy (DOE) de los Estados Unidos y posteriormente realizó estudios de posgrado en el Instituto Dan Beninson (UNSAM), la Universidad de Buenos Aires y la Universidad del Salvador.
Antes de asumir la presidencia de NASA condujo Dioxitek S.A., donde previamente se desempeñó como vicepresidente y gerente de Gestión para la Seguridad, la Calidad y el Ambiente.
AUDIO: “Para mí es un honor estar hoy sentado en la presidencia de Nucleoeléctrica…”
Una gestión que comenzó con grandes desafíos
A poco más de cien días de asumir la conducción de la empresa, Campos identifica como prioridades la culminación de la extensión de vida de la Central Nuclear Atucha I, el desarrollo del almacenamiento en seco del combustible gastado para garantizar la continuidad operativa de Atucha II y el fortalecimiento del programa nuclear argentino.
Su experiencia previa también le permitió construir un fuerte vínculo con Zárate y Lima. No habla de ambas comunidades por referencias: las conoce desde hace años, cuando integraba la Autoridad Regulatoria Nuclear y participaba de simulacros, actividades de capacitación y encuentros con instituciones educativas de la región.

NASA y Campos mirando al mundo
Uno de los ejes centrales de su gestión apunta a posicionar a Nucleoeléctrica Argentina como una empresa capaz de exportar conocimiento además de producir energía.
Campos sostiene que la experiencia acumulada por el país durante la extensión de vida de la Central Nuclear Embalse y el proceso actualmente en marcha en Atucha I colocan a la Argentina en una posición privilegiada para ofrecer servicios de ingeniería nuclear a otros países de América Latina que comienzan a desarrollar sus propios programas nucleares.
Con ese objetivo, la empresa incorporó recientemente una nueva unidad de negocios destinada precisamente a brindar servicios de ingeniería especializados.
AUDIO: “Tenemos una enorme oportunidad para posicionarnos como referentes en América Latina…”
Capital privado para impulsar nuevos proyectos
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue la incorporación de capital privado a Nucleoeléctrica Argentina.
El presidente de NASA consideró que la medida representa una posibilidad para conseguir inversiones destinadas al desarrollo de nuevos reactores nucleares, remarcando que el Estado conservará la participación mayoritaria y el control de la operación de las centrales.
AUDIO: “La incorporación de capital privado la veo como una oportunidad más que como un riesgo…”
Un presidente cercano a Zárate y Lima
Más allá de los desafíos empresariales, Campos destacó la estrecha relación que históricamente une a Nucleoeléctrica con las comunidades vecinas.
Confirmó que la empresa trabaja junto a distintos organismos nacionales para avanzar en mejoras sobre el distribuidor del kilómetro 103 de la Ruta Nacional 9 y ratificó el compromiso de continuar impulsando programas de responsabilidad social empresaria y de promover oportunidades laborales para vecinos de Zárate y Lima.
AUDIO: “Siempre pretendemos que los zarateños y los limeños terminen trabajando en las centrales…”
Del “Principado de Lanús” al desafío de conducir NASA
La conversación también permitió conocer el costado más personal del nuevo presidente. Con humor contó que nació en el “Principado de Lanús”, una manera de expresar su pasión por el Club Atlético Lanús, institución de la que es ferviente simpatizante. Está casado con Selén, ingeniera, y junto a ella forman una familia con dos hijos: Antonella, de 9 años, y Nahuel, de 3.
A sus 44 años, Juan Martín Campos representa una nueva generación de profesionales formados dentro del sistema nuclear argentino. Los primeros 100 días de gestión marcan apenas el comienzo de una etapa que tendrá entre sus principales desafíos completar la extensión de vida de Atucha I, proyectar internacionalmente a Nucleoeléctrica Argentina y fortalecer el vínculo histórico que la empresa mantiene con Zárate y Lima desde hace más de medio siglo.



























