Nucleoeléctrica Argentina alcanzó un avance clave en el Proyecto de Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados (ASECG II), que registra un 38 % de progreso. La llegada de una grúa pórtico de última generación, fabricada por IMPSA bajo especificaciones técnicas propias, marca un paso decisivo para asegurar el futuro operativo de la central y garantizar la gestión responsable del combustible nuclear.

El equipamiento fue desarrollado por la empresa mendocina IMPSA, a partir de una especificación técnica elaborada íntegramente por la Gerencia de Proyectos de Nucleoeléctrica. La grúa incorpora un diseño innovador que permitirá mover y posicionar con precisión los canastos que contienen los elementos combustibles gastados durante las tareas de almacenamiento en seco. Su instalación y puesta en marcha están previstas para comienzos de 2026, con un plazo estimado de ejecución de cuatro meses.
Una obra estratégica para Atucha II
El ASECG II constituye una infraestructura esencial para garantizar la continuidad operativa de Atucha II y asegurar la gestión responsable del combustible nuclear. Durante su vida útil, las centrales almacenan los elementos combustibles gastados en piletas de decaimiento, cuya capacidad es limitada. Por ello, el estándar internacional vigente es el almacenamiento en seco, considerado una solución segura, eficiente y sostenible, adoptada por los países con industria nuclear desarrollada.
En el caso de Atucha II, se estima que la capacidad de las piletas se alcanzará hacia diciembre de 2027, lo que refuerza la necesidad de avanzar en tiempo y forma con este proyecto estratégico.
Obras en ejecución
Las obras civiles principales ya fueron completadas, entre ellas la base de hormigón de alta resistencia donde se ubicarán los silos. Actualmente se avanza en la construcción de los componentes del sistema, que incluyen contenedores, tapas blindadas y estructuras metálicas de apoyo.
El diseño incorpora un sistema de ventilación pasiva, capaz de mantener la temperatura dentro de rangos seguros sin requerir energía eléctrica ni intervención humana, lo que incrementa la confiabilidad a largo plazo.













