Por Daniel Armando Vogel – Hola, buen día. Feliz domingo para todos. Hay semanas que parecen escritas por un guionista caprichoso. Semanas donde la tristeza y la ilusión caminan tomadas de la mano. Donde algunas voces se apagan mientras otras se preparan para volver a emocionar al mundo. Esta fue una de ellas.

Los temas de la semana nos obligan a detenernos unos minutos para reflexionar sobre algo que atraviesa nuestras vidas mucho más de lo que creemos: el valor de las voces. Las que nos acompañan, las que nos representan, las que nos emocionan y aquellas que, aun cuando ya no están físicamente entre nosotros, siguen resonando para siempre en nuestra memoria.

Semana de duelos.

Difícil de asumir la muerte de Carlos Alberto Solari, el querido Indio Solari, que enluta al rock nacional. Miles de personas lo despiden este domingo en uno de los duelos populares más grandes que se recuerdan en la Argentina, coherente con la dimensión de un artista que marcó a varias generaciones.

Fundador y alma de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, creador de una obra única junto a Skay Beilinson, construyó un fenómeno cultural que trascendió la música. Los Redondos fueron mucho más que una banda: fueron una identidad, una forma de entender el rock, la independencia artística y la pertenencia popular. Más tarde llegaron Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y una carrera solista igualmente multitudinaria.

Se fue un músico, pero también una época.

También esta semana se nos fue una de las voces de la radio argentina. Una locutora que tuvo mucho que ver con el teléfono, con el tango y con Zárate.

Dolor por la partida, demasiado temprana, de Marita Monteleone.
Tanto, pero tanto para decir, que simplemente nos ponemos de pie. Nos ponemos de pie en honor a su arte, ante ese cañón que tenía en la garganta y ante ese corazón enorme que la caracterizaba y que siempre tuvo un lugar especial para Zárate y su gente.

La despidieron sus pares. Los mejores y más reconocidos locutores de la Argentina. Lo hicieron con respeto, con admiración y con la solemnidad que acompañan las grandes despedidas. Ellos eligieron recordarla con aquella frase que la convirtió en parte de la memoria colectiva de los argentinos: “El número solicitado no corresponde a un abonado en servicio.”

Desde EL DEBATE publicamos un homenaje diferente. La despedimos con su propia voz porque, señoras y señores, nos cuesta decirle adiós. Por eso titulamos simplemente: “Hasta siempre, Marita: tu voz nunca quedará fuera de servicio.” VER

Vamos de la tristeza a la ilusión.

Terminamos una semana dura, pero la vida, como siempre, mezcla la cal y la arena. Porque la que comienza llega vestida de celeste y blanco.

Llega el Mundial y con él vuelve el sueño. Como dijo Lionel Scaloni: “No vamos a ganar otra copa, vamos a defender la que tenemos.” La frase prendió porque nos representa.

La ganamos en 1978, en nuestra casa. La volvimos a ganar en México, en 1986, y sumamos la tercera estrella en Qatar, en 2022. Ahora toca defenderla, y queremos hacerlo con uñas y dientes, como corresponde a quienes saben lo que costó volver a levantarla.

Ya está el cuerpo técnico, ya están los 26 elegidos y ya está la ilusión. También está la certeza de que quizás estemos por asistir a los últimos capítulos de una historia irrepetible, porque probablemente sea el último Mundial de Lionel Messi.

Y cuando eso ocurra comenzará otra etapa. Pero esta hay que disfrutarla, saborearla y guardarla en la memoria. Porque dentro de algunos años se escribirán libros, se filmarán documentales y se seguirán contando historias sobre un futbolista que cambió para siempre la historia del deporte.

Quienes tuvimos el privilegio de verlo jugar podremos contárselo a nuestros hijos y nietos con el mismo orgullo con el que otras generaciones hablaron de Pelé, Cruyff o Maradona. Hay que soñar y disfrutar cada minuto, porque los momentos extraordinarios nunca avisan cuándo serán los últimos.

Y hoy, acompañame a celebrar.

Permítanme terminar con un saludo especial para todos los colegas periodistas en su día. Porque como cada 7 de junio se conmemora en Argentina el Día del Periodista en recuerdo de la fundación de la Gazeta de Buenos Ayres, creada por Mariano Moreno en 1810 para informar a los habitantes de las Provincias Unidas sobre las decisiones del primer gobierno patrio.

Han pasado más de dos siglos y la esencia sigue siendo la misma: comunicar, informar, preguntar, contar y dar voz.

Vivimos tiempos difíciles para la profesión. Tiempos donde proliferan medios, plataformas, canales y redes de todo tipo. Y está bien que así sea. Pero también debemos decirlo con claridad: no todo el que comunica hace periodismo.

Por eso nos ponemos de pie frente a cualquier intento de atropellar a la prensa libre. Nos ponemos de pie frente a la barbarie de quienes, desde cualquier espacio de poder, pretenden desacreditar, señalar o intimidar a quienes piensan distinto.

En este Día del Periodista saludamos a quienes dejan horas, familia y salud detrás de una noticia; a quienes trabajan con honestidad intelectual; a quienes investigan; a quienes preguntan; y a quienes informan sin entregar sus principios.

Defendemos con la misma convicción de siempre la libertad de prensa, la libertad de expresión y el derecho de la sociedad a estar informada. Porque cuando se apaga una voz libre no pierde solamente un periodista; pierde toda la democracia, pierde la sociedad y pierde el derecho de cada ciudadano a conocer la verdad de los hechos.

Esta semana despedimos voces que hicieron historia. Esta semana esperamos volver a escuchar el grito de millones alentando a la Selección. Esta semana celebramos a quienes tienen la responsabilidad de contar lo que ocurre.

Después de todo, una sociedad también se construye con las voces que decide escuchar. Y con aquellas que jamás olvida.

Que tengamos una bendecida semana.
AL QUE LE QUEPA EL SAYO…