Nucleoeléctrica Argentina llevó adelante la parada programada de la Central Nuclear Atucha II, un proceso clave que permitió realizar tareas de mantenimiento, inspección y mejora bajo condiciones seguras y controladas.


Las paradas programadas -dice la empresa a EL DEBATE- forman parte del ciclo habitual de operación de una central nuclear y constituyen instancias especialmente planificadas para intervenir en profundidad sobre la instalación. En esta ocasión, el proceso tuvo una duración estimada de nueve semanas e involucró el trabajo coordinado de unas 1700 personas, que ejecutaron más de 5500 tareas sobre distintos sistemas y componentes de la planta.
Entre las actividades principales, comunica prensa de NA-SA, se incluyeron la inspección interna de componentes del reactor, el control y limpieza de los generadores de vapor, el mantenimiento de motores diésel de emergencia y el reemplazo de elementos en sistemas de refrigeración. También se realizaron pruebas funcionales y verificaciones sobre los sistemas de protección y control, fundamentales para garantizar una respuesta adecuada ante distintas condiciones de operación.
Más allá de su carácter periódico -describen-, estas paradas constituyen procesos complejos que integran mantenimiento, inspección y actualización tecnológica. Permiten evaluar en profundidad el estado de los equipos, incorporar mejoras y asegurar el cumplimiento de los estándares de seguridad establecidos a nivel nacional e internacional.
Durante toda la parada, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) mantuvo presencia en la planta a través de inspectores especializados, quienes supervisaron la correcta ejecución de las tareas y verificaron el cumplimiento de los requisitos establecidos en la Licencia de Operación, terminan informando a este Multimedios.






















